Donde los universos de la música se encuentran

Cuando la luz, las personas y la fe se encuentran, una imagen se convierte en historia

En una gira junto a Marcos Witt, una imagen capturada en Mérida quedó como recuerdo de amistad, música y propósito. Porque detrás de una gran fotografía también hay personas, emociones y una historia que merece ser contada. Ver más...

DETRÁS DEL LENTE

Manel Pradas

10/7/20267 min read

DETRÁS DEL LENTE

Cuando la luz, las personas y la fe se encuentran, una imagen se convierte en historia

En una gira junto a Marcos Witt, una imagen capturada en Mérida quedó como recuerdo de amistad, música y propósito. Porque detrás de una gran fotografía también hay personas, emociones y una historia que merece ser contada.

Por Ph. Manel Pradas· Publicado 7 de octubre de 2026

Fue en Mérida, México. Ya llevábamos varias semanas de gira con Marcos Witt, en el tour Legado, y nos encontramos con un lugar increíble, donde todo fluyó de una manera hermosa.

Hay una foto de esa noche que para mí es muy especial. Tal vez no sea la más artística ni nada, pero yo la veo simplemente perfecta. Las poses, la iluminación, el fondo, los colores… todo acompañó para que se convirtiera en una gran imagen.

Y creo que lo que realmente la hace tan especial para mí es el mensaje que hay detrás.

En esa foto hay tres cantantes y un fotógrafo de Quilmes. Todos de la misma iglesia, acompañando al gran Marcos Witt en una gira inolvidable por México. Es algo que me encanta recordar cada vez que veo esa imagen. Me hace pensar en lo bueno que es Dios y también en algo que, para mí, resume mucho de lo que es Marcos: su grandeza y esa forma que tiene de darles lugar a las nuevas generaciones para exaltar el nombre de Cristo, desde el área que sea.

Porque al final una foto puede estar técnicamente muy bien, pero cuando además tiene una historia detrás, para uno vale muchísimo más.

Técnicamente, cada concierto tiene sus dificultades. Y por eso, siempre que hablamos de fotografía, tenemos que hablar también de luz. La fotografía no es nada sin luz.

Ahí es donde el trabajo en equipo se vuelve indispensable. Es un trabajo codo a codo con el iluminador, el de pantalla, los músicos y todos los que hacen posible el show.

Pero hay algo que para mí es igual de importante, y es el trato y la amistad que un fotógrafo puede crear con los artistas.

Yo creo que las mejores fotos salen cuando el artista se siente cómodo con uno. Porque ahí te miran, escuchan tus ideas, se genera una confianza y termina siendo un win-win para ambos.

Además, nuestro trabajo no se trata solamente de lo que pasa arriba del escenario. También está toda la cobertura del BTS, del detrás de escena, donde sin una amistad o un buen trato con el artista, la situación puede volverse incómoda para los dos.

Por eso siempre digo que el fotógrafo necesita del otro para lograr esa gran foto. No depende solamente de la cámara o de saber configurarla. Hay un montón de personas que forman parte de esa imagen, aunque no aparezcan en ella.

Los conciertos de Marcos tienen algo especial que no sé muy bien cómo explicar.

Es la emoción de generaciones enteras que esperan escuchar a su artista favorito de toda la vida. O, como dice Marcos, “al artista favorito de su abuela”.

Y eso ayuda muchísimo a la hora de fotografiar.

Un buen público te ayuda a conseguir la foto perfecta, porque te permite mostrar la euforia del momento, fotografiar a la gente y transmitir lo que está sintiendo.

El concierto en sí es un sube y baja de emociones. Es 100% épico, porque son canciones que todos conocemos históricamente y el show que brinda Marcos es increíble.

Por eso, en las fotos siempre hay un gran juego de luces, colores, poses y emociones. Es un concierto que vale la pena vivir por lo menos una vez en la vida.

Yo creo que ya lo vi más de veinte veces y no me canso.

Una foto tiene que contar su propia historia

Lo bueno de haber acompañado en tantos conciertos es que el show tiene una estructura que ya conozco. Con el paso del tiempo fui aprendiendo dónde posicionarme para conseguir la mejor toma en cada momento.

Pero, a la vez, es todo tan power que no podés descansar ni un segundo.

Por eso, además de la cámara, siempre llevo un bolso colgado con lentes, filtros y flash, para tener todo a mano y no perderme de nada.

Hay un momento, por ejemplo, que me encanta: cuando aparecen los instrumentos de viento. Es épico, porque los músicos pasan al frente y Marcos empieza a bailar alrededor de ellos.

Y ahí es donde realmente te das cuenta de si sabés lo que estás haciendo.

Tenés que configurar la cámara en segundos, posicionarte en el lugar indicado y empezar a disparar, porque suceden muchísimas cosas en muy poco tiempo.

Normalmente, es en esos momentos donde podemos capturar las mejores fotos de los músicos. Porque lo dan todo y, además, están con una iluminación increíble.

No hay demasiado tiempo para pensar. Tenés que conocer tu equipo, anticiparte a lo que viene y estar listo.

Otro momento increíble del concierto es cuando Marcos presenta a los invitados.

Hay una canción, más que nada en “Poderoso”, que empieza con ese choque de manos y después sigue con toda la emoción que genera la canción.

Y eso es justamente lo que siempre intento transmitir cuando la cantan.

Porque para mí no se trata solamente de que el artista salga bien en la foto. Se trata de comunicar lo que esa canción representa, lo que está pasando y lo que se está viviendo en ese momento.

Por eso uso muchos planos abiertos, juego con las luces y busco distintas composiciones. Quiero que alguien pueda mirar esa imagen y sentir, aunque sea un poquito, lo que se vivió ahí.

Y creo que ese es uno de los desafíos más grandes que tenemos como fotógrafos de conciertos.

Poner la mirada en manos de Dios

Pero gracias a Dios tenemos un As bajo la manga, que es Jesús.

Y esto para mí es lo más importante de todo.

Antes de cada concierto, evento o lo que sea, recurro a Él. Le entrego el evento, mi trabajo y mis manos, para que haga lo que Él quiera a través de mí. Le pido que sea su ojo y no el mío.

Porque creo que nuestro trabajo es también una puerta para que más personas conozcan de Jesús, viendo lo que se vive en estos lugares: la alegría, la emoción, todo lo que sucede.

Al final, nuestras fotos son la cara al mundo de lo que está pasando ahí adentro.

Poder ser parte de eso es muchísimo más que simplemente sacar una buena foto.

PH. Manel Pradas

La fotografía no es nada sin luz, pero tampoco sin las personas
Un concierto que reúne generaciones
Estar preparado para esos segundos en los que pasa todo
Hay que asegurarse de que cada foto funcione por sí sola y comunique lo que queremos comunicar
No se trata solamente de que el artista salga bien
Con el paso del tiempo fui aprendiendo dónde posicionarme para conseguir la mejor toma en cada momento
Cada escenario es distinto, aunque el concierto sea el mismo

En resumen, creo que lo más importante de nuestro trabajo es cubrir todas las emociones que se viven y todos los momentos que forman parte del concierto.

Y ahí entran también las fotos generales.

A veces parece que es simplemente una foto abierta del lugar, pero con un buen gran angular y una buena edición se le puede dar ese dramatismo que necesita para mostrar lo increíble que fue el concierto y lo que se sintió estando ahí.

Porque la fotografía, a diferencia del video, tiene algo muy particular: tenemos que comunicar con cada imagen individualmente.

No es un conjunto de tomas que se van complementando. Es una foto por vez la que alguien ve. Y como muchas veces tampoco tenemos el control de qué imagen se va a subir a las redes del artista, hay que asegurarse de que cada foto funcione por sí sola y comunique lo que queremos comunicar.

Eso es algo que siempre tengo presente cuando estoy trabajando.

La evolución durante los conciertos suele ser bastante parecida.

Todo empieza con cierto control, con miedos, con inseguridades. Pero a medida que va sucediendo todo, uno se va descontracturando, acomodándose al lugar, a la gente y a lo que está pasando.

Normalmente es una evolución positiva.

Y aunque sea el mismo concierto que ya fotografiaste veinte veces, cada lugar es distinto y te obliga a adaptarte.

A veces cambia el tamaño de los pasillos, la forma de llegar al escenario, la altura o los accesos. Hay escenarios donde llegar a determinada posición es mucho más difícil y tardás más tiempo.

Son detalles que desde afuera tal vez no se ven, pero que para nosotros cambian completamente la manera de trabajar. Por eso hay que estar preparado para todo.