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La historia detrás de una foto de Barak

Hay fotografías que nacen de la planificación y otras que simplemente suceden. Uno puede tener preparada la cámara, conocer el escenario y anticipar los movimientos, pero hay momentos que duran microsegundos y que, si no estás atento, se pierden para siempre. Esta fotografía de Barak pertenece justamente a uno de esos momentos. Ver más...

DETRÁS DEL LENTE

Sara Mendoza

8/28/20265 min read

DETRÁS DEL LENTE

La historia detrás de una foto de Barak

Hay fotografías que nacen de la planificación y otras que simplemente suceden. Uno puede tener preparada la cámara, conocer el escenario y anticipar los movimientos, pero hay momentos que duran microsegundos y que, si no estás atento, se pierden para siempre. Esta fotografía de Barak pertenece justamente a uno de esos momentos.

Por Ph. Sara Mendoza · Publicado 3 de septiembre de 2026

Fue el último concierto de la gira 2025 de Barak en el Movistar Arena de Buenos Aires. Aquella noche, además del concierto, se grabaron algunos de los nuevos temas que la banda tenía previsto lanzar durante ese año. Todo estaba cuidadosamente cronometrado y, por las necesidades de producción del equipo de video, no contábamos con acceso al escenario para realizar fotografías.

La única posibilidad era trabajar desde la valla o desde el público, aprovechando cada oportunidad para conseguir tomas frontales durante las canciones. Y llegó el momento de “Baruch Hashem".

Durante la introducción, Robert Green sacó de su bolsillo una bandera argentina que llevaba escondida en su campera. Lo hizo justo en el momento indicado. Recuerdo la reacción inmediata del público: comenzaron los gritos, los saltos y una energía que hizo vibrar todo el Movistar Arena.

Yo estaba trabajando en modo de disparo continuo y pude registrar toda la secuencia: desde la sonrisa de Robert, ese instante previo a sacar la bandera, hasta el momento en que comenzó a saltar con ella y recorrió el escenario de punta a punta.

Tiempo después, esa imagen fue elegida por Barak para utilizarla como portada de YouTube de “Baruch Hashem”. Para cualquier fotógrafo de espectáculos, que un artista elija una fotografía propia para acompañar una de sus canciones es una satisfacción enorme. Significa que una imagen logró transmitir algo que también representa lo que el artista quería comunicar con su música.

Fotografiar sucede en un microsegundo

No existe una fórmula exacta para hacer fotografías de espectáculos. Cada concierto plantea un desafío diferente: las luces cambian constantemente, los artistas se mueven rápido y las condiciones pueden modificarse en segundos.

Fotografiar un show implica tomar decisiones permanentemente. En la cabeza hay un cálculo constante entre ISO, velocidad y diafragma, al que se suma la búsqueda creativa de ángulos, planos, luces y contrastes.

Las herramientas actuales, como Photoshop y la inteligencia artificial, permiten corregir detalles, eliminar distracciones o trabajar sobre determinados aspectos de una imagen. Pero sigue siendo fundamental entender la estética y la colorimetría del artista para que la edición acompañe su identidad.

Una noche que merecía ser contada

La fotografía de Robert con la bandera es solamente una parte de lo que ocurrió aquella noche.

Entre las imágenes también aparece la participación de Kairo Worship, en su primera presentación en Argentina después del lanzamiento de “Hermoso Momento”. Su participación fue una invitación sorpresa y la reacción del público fue impresionante, convirtiéndose en uno de los momentos de mayor intensidad de la noche.

También estuvo presente un coro de más de 100 voces, integrado por chicos de diferentes lugares de Argentina, que acompañó a Barak durante todo el concierto.

Por eso, estas tres imágenes pueden resumir aquella noche: Robert Green con la bandera argentina, Kairo Worship frente al público y ese enorme coro acompañando a Barak.

Pero una cobertura fotográfica no empieza cuando el artista aparece sobre el escenario. También está en las filas, los abrazos, la expectativa y todo aquello que ocurre antes de que comience la música.

Al final, fotografiar un concierto es intentar guardar aquello que dura apenas unos segundos. Y algunas veces, entre cientos o miles de disparos, aparece una imagen capaz de contar toda una historia. Esta es una de ellas.

Después de tantos años cubriendo conciertos aprendí que una cobertura no consiste solamente en estar detrás de una cámara. También implica conocer el espectáculo, anticipar lo que va a suceder y, algunas veces, hasta correr de una punta a la otra del venue.

Esta galería reúne algunas imágenes de una de esas noches, fragmentos de una experiencia que también viví detrás de la cámara: observando, anticipando, corriendo cuando fue necesario y tratando de estar preparada para capturar ese segundo único que no regresa.

Ese día, la set list detallaba cada canción y lo que iba a suceder en cada momento del show. Entre todas las indicaciones había una que tenía especialmente presente:

El artista sobre el escenario

El evento era producido en conjunto con otra productora que no conocía en profundidad el repertorio de Barak. Por eso, una de las productoras me pidió que, cuando llegara esa canción, le avisara para tener todo preparado.

Todo avanzaba según lo previsto, hasta que faltaban todavía dos canciones para el momento del confeti (momento de celebración con papelitos) y, desde el fondo del venue, escuché la introducción de “A Danzar”.

Inmediatamente entendí que algo había cambiado. Sabía que la productora encargada del confeti no conocía bien la canción y que, si no llegaba a avisarle, podíamos perder uno de los momentos más importantes del cierre.

Agarré fuerte mi cámara y salí corriendo de una punta a la otra del venue para avisarle. No había tiempo para explicaciones: había que activar todo lo preparado.

Finalmente, todo salió como estaba planeado. El coro de “A Danzar” llegó acompañado de una explosión de confeti que llenó el escenario y se convirtió en el cierre perfecto de aquella noche.

Con el tiempo entendí que cada artista tiene una dinámica particular sobre el escenario. Algunos comienzan con toda su energía y luego atraviesan momentos más tranquilos; otros construyen el show progresivamente y guardan todo para el final.

Con Barak, después de aproximadamente diez años acompañando sus presentaciones en Argentina, aprendí a reconocer esa dinámica. Sus shows combinan momentos de adoración, interacción con el público, historias, celebración y mucha energía.

Para mí, como fotógrafa, conocer esa evolución es fundamental. No se trata solamente de saber qué canción está sonando, sino de entender qué está pasando emocionalmente sobre el escenario y anticipar dónde puede aparecer ese momento que después contará toda una historia a través de una imagen.

Por eso, esta galería no reúne solamente fotografías de un concierto. Son fragmentos de una noche que también viví detrás de la cámara: observando, anticipando, corriendo cuando era necesario y tratando de estar preparada para ese microsegundo que no regresará.

Porque a veces, para conseguir una buena fotografía, también hay que saber cuándo dejar de mirar por el visor para vivir el momento, sentir lo que está pasando y volver a mirar a través de la cámara justo cuando la historia sucede.

“A DANZAR = confeti = cierre del evento”